7 de septiembre de 2008

El Procesado


El hombre solo esperó la decisión final. No recordaba el motivo por el cual estaba siendo juzgado. Creía que todo era un error, que despertaría en cualquier momento. En otras ocasiones, había tenido sueños semejantes: el mismo terror, la misma angustia. En una de ellas, soñó que estaba dentro de una caja, sobre un bote, el cual se hundía lentamente mientras sentía el agua treparse hasta las lacrimales de los ojos. En otra, caminaba en medio de una noche oscura y lóbrega, y después de muchas horas vió una luz en la distancia que se acercaba a él. Pero despertó en el momento en que iba a tocarla. Sentía un miedo brutal cada vez que tenía uno de esos sueños. Y era rara la ocasión en que estos no vinieran a él. Pero el miedo no desaparecía durante el día. A veces caminaba horas enteras dentro de su propia casa antes de salir a trabajar. Temía que lo atacaran, lo golpearan y lo ocultaran en algún lugar oscuro. Sin embargo, esta vez la situación era distinta. Estaba siendo juzgado y ya no le interesaba si era inocente o no, sólo deseaba irse de aquel lugar.

- ¡Soy inocente! - gritaba - ¡Quiero irme de aquí! - pero nadie le contestó.

El hombre observó que no había nadie con él. Y cuando la noche empezó a cerrarse ante sus ojos, la clara caricia de una mano lo ayudó a despertar.

La foto es del artista Real Orión, tomado de:

5 comentarios:

  1. Wow!
    Me encantó recorrer tu blog...

    Besitos...

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  2. un reposado texto Julio, envuelve al lector y lo deja atrapado en sa intriga, me encantó.

    gracias por tu estancia en mi blog, siempre me gusta verte por ahí.

    un abrazo amigo.

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  3. Hola! interesante relato.. me quedé con ganas de más!

    Recibe un fuerte abrazo y un beso!

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  4. guau me encanto esta muy chido

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