4 de diciembre de 2016

¿Aprueba la Biblia los juegos de azar?




SI UNO se dejara llevar por el cine y la televisión, pensaría que los juegos de azar —sobre todo en los casinos— son algo propio de personas ricas, atractivas y sofisticadas. Pero es obvio que la realidad es muy distinta.
En el mundo real, la lotería, las apuestas deportivas y el juego por dinero en Internet cuentan con tantos adeptos como los propios casinos. Un libro especializado en el tema señala que los juegos de azar son “un vicio casi universal cuyo atractivo se ha extendido como la pólvora” (Internet Gambling [Los juegos de azar en Internet]). El póquer, por citar un caso, se ha convertido en uno de los “deportes” de moda en la televisión y en la Red. Según cierto periódico, un grupo de expertos señaló que el número de jugadores de póquer en Estados Unidos se duplicó en tan solo dieciocho meses.
Al hablar de juegos de azar, nos referimos a aquellos en los que se apuesta una suma de dinero con la esperanza de ganar una cantidad mayor. Muchas personas creen que no hay nada de malo en hacer apuestas, siempre y cuando el dinero que se estén jugando sea el suyo y no caigan en la adicción. De hecho, el Catecismo de la Iglesia Católica sostiene que los juegos de azar “no son en sí mismos contrarios a la justicia. No obstante, resultan moralmente inaceptables cuando privan a la persona de lo que le es necesario para atender a sus necesidades o las de los demás”. Sin embargo, no se aporta ninguna base bíblica para tal afirmación. Entonces, ¿cómo debe el cristiano ver este asunto? ¿Permite la Biblia jugar por dinero?
En primer lugar, hay que admitir que las Escrituras no contienen leyes específicas sobre los juegos de azar. Sin embargo, eso no significa que no ofrezcan ninguna guía al respecto. La Biblia no proporciona una regla concreta para cada situación que se nos presenta, pero sí nos da este mandato: “Sigan percibiendo cuál es la voluntad de Jehová” (Efesios 5:17). El verbo griego que se traduce “percibiendo” conlleva la idea de “un esfuerzo y una búsqueda diligente de entendimiento” (Carta a los Efesios. Comentario para exégesis y traducción). Por lo tanto, el cristiano que desea hacer la voluntad de Dios debe esforzarse de forma diligente por entender los principios bíblicos relacionados con este tema. A continuación analizaremos algunos pasajes de las Escrituras. Mientras lee los versículos, le invitamos a que se haga las siguientes preguntas: “¿Qué relación tiene este principio bíblico con los juegos de azar? Si yo jugara por dinero, ¿estaría haciendo la voluntad de Dios?”.

El señuelo de la buena suerte

Las apuestas se basan, al fin y al cabo, en el azar. Debido a ello, y sobre todo cuando hay dinero de por medio, los jugadores suelen confiar en la suerte, una misteriosa fuerza que supuestamente controla los resultados. Por ejemplo, a fin de atraer a la buena suerte, muchas personas compran solo determinados números de lotería, soplan los dados antes de tirarlos o incluso evitan por superstición ciertas palabras en las partidas de cartas y otros juegos.
Ahora bien, ¿qué tiene de malo encomendarse a los caprichos del azar? ¿Acaso no se trata simplemente de un inocente juego? Eso era lo que creían algunos israelitas de la antigüedad. Confiaban en que la suerte podía traerles felicidad y fortuna. Pero ¿cómo vio Jehová esa forma de pensar? Por medio del profeta Isaías, Dios les dijo: “Ustedes son los que dejan a Jehová, los que olvidan mi santa montaña, los que arreglan una mesa para el dios de la Buena Suerte y los que llenan vino mezclado para el dios del Destino” (Isaías 65:11). Como vemos, Jehová considera que la creencia en la suerte es una forma de idolatría y, por tanto, incompatible con la religión verdadera. A fin de cuentas, implica que se confía más en un poder imaginario que en Dios mismo. Y, desde luego, no hay motivo para pensar que Jehová haya cambiado su forma de ver este asunto.

El origen de los premios

Tanto si se apuesta por Internet o en un casino como si se compra lotería, quienes juegan por dinero suelen pasar por alto de dónde vienen realmente los premios. Y es que la gran diferencia entre el juego por dinero y una compra —u otra transacción legítima— estriba en que el jugador pretende quedarse con el dinero que pierden los demás. Según el Centro de Adicciones y Salud Mental, de Canadá, “por cada persona que se hace rica con la lotería, hay millones que han perdido su dinero”. ¿Qué principios bíblicos pueden ayudarnos a entender lo que Dios opina sobre estos juegos?
El último de los Diez Mandamientos que recibieron los israelitas decía: “No debes desear la esposa de tu semejante, ni su esclavo, ni su esclava, ni su toro, ni su asno, ni cosa alguna que pertenezca a tu semejante” (Éxodo 20:17). En efecto, codiciar los bienes del prójimo —lo que incluye su dinero y sus pertenencias— era un pecado tan grave como desear a su esposa. Siglos después, el apóstol Pablo les recordó a los cristianos este mandato: “No debes codiciar” (Romanos 7:7). Así pues, si un cristiano quisiera quedarse con lo que su prójimo pierde, ¿no sería eso codicia?
El periodista Phillip Vogel escribió: “Lo admitan o no, [la mayoría de los jugadores] sueñan en el fondo con convertir su apuesta inicial —aunque solo sean unos pocos dólares— en una fortuna”. Ansían tener un “golpe de suerte” que los haga ricos de la noche a la mañana. Esta actitud está en marcado contraste con las Escrituras, que aconsejan que el cristiano “haga trabajo duro, haciendo con las manos lo que sea buen trabajo, para que tenga algo que distribuir a alguien que tenga necesidad” (Efesios 4:28). Además, el apóstol Pablo dijo claramente: “Si alguien no quiere trabajar, que tampoco coma”. Así que se espera que los cristianos “coman alimento que ellos mismos ganen” (2 Tesalonicenses 3:10, 12). Y es obvio que las apuestas no pueden considerarse un auténtico trabajo.
Por muy intensos que puedan resultar algunos juegos de azar, lo que se gana en ellos no es un pago merecido por un trabajo realizado o un servicio prestado. El jugador arriesga su dinero sabiendo que tiene muy pocas posibilidades de acertar, pero confiando en que el azar le favorecerá antes o después. En otras palabras, pretende obtener beneficios con poco o ningún esfuerzo. Sin embargo, las Escrituras indican que el verdadero cristiano se gana el sustento con el sudor de su frente. El rey Salomón dijo sabiamente: “En cuanto al hombre, no hay nada mejor que el que coma y en realidad beba y haga que su alma vea el bien a causa de su duro trabajo. Esto [...] proviene de la mano del Dios verdadero” (Eclesiastés 2:24). En lugar de hacer castillos en el aire o buscar soluciones fáciles, los cristianos acuden a Dios para encontrar verdadera esperanza y felicidad.

Una trampa muy peligrosa

Aun si a alguien le va bien con las apuestas, no debe permitir que el entusiasmo le impida ver las consecuencias a largo plazo. Como indica Proverbios 20:21, una persona codiciosa tal vez obtenga muchas ganancias en un primer momento, pero “su propio futuro no será bendecido”. Muchos ganadores han terminado descubriendo, para desgracia suya, que el dinero no trae la felicidad. Sin duda, es mucho mejor que hagamos caso a la Biblia y no confiemos “en las riquezas inseguras, sino en Dios, que nos proporciona todas las cosas ricamente para que disfrutemos de ellas” (1 Timoteo 6:17).
Con todo, más allá de las pérdidas y las ganancias, los juegos de azar tienen un lado mucho más oscuro. La Biblia advierte: “Los que están resueltos a ser ricos caen en tentación y en un lazo y en muchos deseos insensatos y perjudiciales, que precipitan a los hombres en destrucción y ruina” (1 Timoteo 6:9). Al hablar de un “lazo”, el versículo se refiere a una trampa diseñada para atrapar a una víctima. Así les ha sucedido a miles de personas que apostaron por primera vez una pequeña cantidad, solo para “probar suerte”: terminaron atrapadas en un “lazo” del que no pudieron escapar. Y así es como la adicción a los juegos de azar ha arruinado numerosas carreras y ha roto muchísimas familias.
Después de analizar todos estos versículos bíblicos, ¿qué opina usted? ¿Aprueba Dios el juego por dinero? El apóstol Pablo dio este consejo a los cristianos: “Cesen de amoldarse a este sistema de cosas; más bien, transfórmense rehaciendo su mente, para que prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la perfecta voluntad de Dios” (Romanos 12:2). El verdadero cristiano no guía su vida por la opinión popular, sino por la voluntad de Jehová. Él es el “Dios feliz” y quiere que también seamos felices (1 Timoteo 1:11). Si le obedecemos, disfrutaremos de la vida sin sufrir las tristes consecuencias del juego por dinero.


Fuente: Atalaya del 2011, 01 de marzo

26 de noviembre de 2016

Enseñanzas Bíblicas - ¿Enseña la Biblia que hay siete pecados capitales?



¿ENSEÑA LA BIBLIA QUE HAY SIETE PECADOS CAPITALES?

La respuesta que da la Biblia

La Biblia no habla de un grupo concreto de siete pecados mortales o capitales. Sin embargo, sí enseña que las personas que practican pecados graves no obtendrán la salvación. Por ejemplo, las Escrituras hablan de pecados muy graves como la inmoralidad sexual, la adoración de ídolos, el espiritismo u ocultismo, los arrebatos de ira y la borrachera, y explican que son “obras de la carne”. Además, advierten que “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5:19-21). (1)

¿Y no dice la Biblia que hay siete cosas que Dios odia?

Sí, es cierto. La Biblia de Jerusalén latinoamericana vierte Proverbios 6:16 de la siguiente manera: “Seis cosas detesta Yahvé y siete aborrece con toda el alma”. Pero la lista de pecados que aparece a continuación en Proverbios 6:17-19 no pretende enumerarlos todos. Sencillamente menciona siete categorías básicas que abarcan todo tipo de pecados, sean de palabra, de obra o de pensamiento. 

¿Qué significa la expresión “pecado mortal”?

Algunas traducciones utilizan en 1 Juan 5:16 la palabra mortal para calificar ciertos pecados. Un ejemplo es La Biblia de Nuestro Pueblo, que dice que “hay pecados que son mortales”. Pero esta expresión también se puede traducir como pecado que “incurre en muerte”. ¿Qué diferencia hay entre un pecado “que no incurre en muerte” y uno “que sí incurre en muerte”? (1 Juan 5:16).

La Biblia dice claramente que el pecado lleva a la muerte. Ahora bien, el sacrificio de Jesucristo nos puede salvar del pecado y de la muerte (Romanos 5:12; 6:23). No obstante, el sacrificio de Cristo no nos salva del pecado que “incurre en muerte”. A una persona que comete este tipo de pecado le gusta tanto hacer lo malo que nunca cambiará su actitud o su comportamiento. La Biblia también se refiere a ese pecado como uno que no “será perdonado” (Mateo 12:31; Lucas 12:10).

¿De dónde salió la lista de los siete pecados capitales?

Los siete pecados capitales surgieron de una lista de ocho vicios principales elaborada por el místico Evagrio Póntico en el siglo cuarto. Su obra inspiró los ensayos del monje y escritor asceta Juan Casiano. Tiempo después, en el siglo sexto, el papa Gregorio I cambió la lista de los ocho vicios de Juan Casiano y la convirtió en la lista de siete pecados capitales o mortales de la teología católica romana. Estos siete pecados son los siguientes: el orgullo, la avaricia, la lujuria, la envidia, la gula, la ira y la pereza. Para el papa Gregorio I estos pecados eran capitales, o principales, porque generaban otros pecados.

(1) Los 15 pecados graves mencionados en Gálatas 5:19-21 solo son algunos ejemplos, ya que después de mencionar estas malas obras se añade la expresión “y cosas semejantes a estas”. Por eso, el lector tiene que usar su capacidad de pensar para identificar aquellas cosas que, aunque no aparezcan en la lista, son semejantes o parecidas.

Fuente: 

https://www.jw.org/es/ense%C3%B1anzas-b%C3%ADblicas/preguntas/siete-pecados-capitales/

7 de noviembre de 2016

JW Broadcasting - Noviembre de 2016

Bellísimo programa mensual que nos brinda el esclavo fiel y discreto, nuestro alimento espiritual al tiempo adecuado. Nada mejor que escuchar la palabra de Jehová, comentada y analizada; y ver como nuestros hermanos espirituales la difunden a través del mundo. MARAVILLOSO!!!

DISCURSO - Renovemos el espíritu de abnegación

Hermoso discurso acerca del peligro de no darse cuenta de como, poco a poco, nos vamos alejando de Dios. A eso llamamos enfriarse. Por ello es tan bueno, meditar constantemente en nuestra relación con Jehová Dios, en como mejorarla y como crecer para estar bien ante los ojos de nuestro amoroso creador.

3 de noviembre de 2016

Vídeo - ¿Qué aprendemos de los ejemplos que puso Jesús?

Este es un vídeo de como podemos aprende de nuestro maravilloso maestro, Jesús. Uso muchos ejemplos, cada uno de acuerdo a las circunstancias en la que se encontraba cada persona y según sus necesidades. Un maravilloso ejemplo para copiar.

19 de octubre de 2016

DISCURSO: Nunca hagamos tropezar a otros

Discurso del hermano Stephen Lett: Nunca hagamos tropezar a otros. Nos hace reflexionar acerca de nuestra responsabilidad en la forma en la cual nos expresamos, tratamos o nos relacionamos con los demás, ya que nuestra finalidad no es hacer tropezar a nadie, sino, que escuchen las verdades y que saquen su propia conclusión.

15 de octubre de 2016

Artículo: ¿Apoya la Biblia la fiesta de Halloween?



La respuesta que da la Biblia

La Biblia no habla del Halloween. Sin embargo, un análisis del origen de esta celebración y las costumbres relacionadas con ella demuestra que está muy ligada a creencias falsas sobre los muertos y los espíritus malvados, o demonios (vea el subtítulo “El origen del Halloween y sus costumbres”).

Aunque muchas personas consideren que el Halloween es una diversión inofensiva, la verdad es que las prácticas asociadas a esta celebración no lo son. La Biblia dice claramente: “Nadie entre los tuyos deberá [...] servir de médium espiritista o consultar a los muertos” (Deuteronomio 18:10-12, Nueva Versión Internacional). Y también advierte: “No quiero que ustedes tengan algo que ver con los demonios. Ustedes no pueden beber de la copa del Señor, y también de la copa de los demonios” (1 Corintios 10:20, 21, Reina-Valera Contemporánea).

El origen del Halloween y sus costumbres

1. Samhain. Según el libro Mitos celtas, de la profesora Miranda Green, se creía que durante la fiesta pagana de Samhain —la cual se celebraba hace más de dos mil años— “los espíritus del Más Allá podían recorrer la tierra y los humanos podían visitar el mundo de los muertos”. Y añade: “La tradición de Samhain ha sobrevivido en los tiempos modernos en las fiestas de Hallow’een y del Día de Difuntos”. Ahora bien, la Biblia enseña que los muertos “no tienen conciencia de nada en absoluto” (Eclesiastés 9:5). Por tanto, no pueden interactuar con los vivos.

2. Disfraces, golosinas, regalos y travesuras. Según un libro sobre el origen de la celebración del Halloween en Estados Unidos, algunos celtas se disfrazaban de criaturas sobrenaturales para que los espíritus que deambulaban por la tierra creyeran que ellos también eran espíritus y no les hicieran maldades (Halloween—An American Holiday, An American History). Otros pretendían apaciguarlos ofreciéndoles dulces. En la Europa medieval, el clero católico terminó adoptando muchas costumbres paganas y animó a sus feligreses a disfrazarse en la víspera del día de Todos los Santos e ir por las casas pidiendo pequeños regalos a cambio de una oración por los difuntos. Pero la Biblia prohíbe mezclar las creencias paganas con el culto al Dios verdadero (2 Corintios 6:17).

3. Fantasmas, vampiros, hombres lobo, brujas y zombis. A estos personajes siempre se les ha relacionado con los espíritus malignos . Y la Biblia dice claramente que debemos luchar contra tales espíritus (Efesios 6:12). Así que no estaría bien hacerles una fiesta.

4. Faroles hechos con calabazas. Durante la Edad Media, en Gran Bretaña se acostumbraba “ir casa por casa pidiendo comida a cambio de una oración a favor de algún difunto”. Los suplicantes llevaban “faroles que consistían en nabos ahuecados, cuya vela evocaba al alma atrapada en el purgatorio” (Halloween—From Pagan Ritual to Party Night). Hay también quienes afirman que tales faroles se usaban para espantar a los malos espíritus. Ya en el siglo XIX, en América del Norte se sustituyeron los nabos por calabazas, pues eran más fáciles de conseguir, ahuecar y tallar. Estas costumbres se basan en creencias que carecen de fundamento bíblico, como aquella de que el alma es inmortal, que existe el purgatorio y que hay que orar por los muertos (Ezequiel 18:4).

Fuente: 

https://www.jw.org/es/ense%C3%B1anzas-b%C3%ADblicas/preguntas/fiesta-de-halloween/

10 de octubre de 2016

BROADCASTING - OCTUBRE 2016

Gracias a Jehová apareció ya el nuevo vídeo de JW Broadcasting. Sin duda, un alimento espiritual sólido, con mucha información para afrontar los problemas de cada día. La palabra de Jehová nos anima, nos ayuda, nos estimula, en cada paso que damos. Es mejor cuando la nave de nuestra vida es conducida por Jehová. Por eso debemos dejar que su instrucción llegue a nuestro corazón, a nuestra mente, y nos ayude a formarnos como nuevas personas. Es, sin lugar a dudas, la llegada de un buen amigo con buenas noticias este nuevo programa mensual de JW Broadcasting.

2 de octubre de 2016

VÍDEO: ¿POR QUE MURIÓ JESÚS?

A lo largo de la historia han muerto millones de personas, pero ha habido una muerte en especial: la de Jesucristo.
¿Porqué tuvo que morir? ¿Qué propósito cumplió con su muerte?


26 de septiembre de 2016

¿Es malo ser homosexual?



“Al ir creciendo, una de las cosas que más me costó fue que me sentía atraído por otros chicos. Creía que sería solo una fase, pero no me he podido librar de esos sentimientos” (David, 23 años).

David es cristiano y quiere obedecer a Dios. ¿Puede alguien como él cumplir con lo que Dios le pide? ¿Qué piensa Dios sobre la homosexualidad?

¿Qué dice la Biblia?

Lo que la gente piensa acerca de la homosexualidad cambia según la época y las costumbres locales. Pero los cristianos no seguimos a ciegas a la mayoría. No queremos ser “llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza”, como dice Efesios 4:14. La opinión que tenemos acerca de la homosexualidad, y de cualquier otra práctica, se basa en lo que enseña la Biblia.

La Biblia es muy clara cuando habla de las prácticas homosexuales. Veamos lo que dice.

“No debes acostarte con un varón igual a como te acuestas con una mujer” (Levítico 18:22).

“En conformidad con los deseos de sus corazones, [...] Dios los entregó a apetitos sexuales vergonzosos, porque sus hembras cambiaron el uso natural de sí mismas a uno que es contrario a la naturaleza” (Romanos 1:24, 26).

“No se extravíen [o engañen]. Ni fornicadores, ni idólatras, ni adúlteros, ni hombres que se tienen para propósitos contranaturales, ni hombres que se acuestan con hombres, ni ladrones, ni personas dominadas por la avidez, ni borrachos, ni injuriadores, ni los que practican extorsión heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9, 10).

En realidad, las normas de Dios son para todos. Sea cual sea la inclinación sexual de cada uno, todos tenemos que controlarnos para no dejar que los impulsos nos lleven a hacer algo que desagrade a Dios (Colosenses 3:5).

¿Significa eso que...?

¿Significa eso que la Biblia promueve la homofobia?

No. De hecho, la Biblia nos enseña que no debemos odiar a nadie. Es más, nos anima a que busquemos “la paz con todos”, sin importar el estilo de vida que lleven (Hebreos 12:14). Por lo tanto, burlarse, perseguir o maltratar de cualquier manera a los homosexuales está mal.

¿Significa eso que los cristianos debemos ir en contra de las leyes que permiten el matrimonio gay?

Según la Biblia, Dios solo aprueba los matrimonios entre un hombre y una mujer (Mateo 19:4-6). Sin embargo, los cristianos no estamos ni a favor ni en contra de las leyes relacionadas con el matrimonio homosexual. Adoptar o no una ley a favor de los homosexuales es en realidad un asunto político. Y la Biblia dice que no nos involucremos en cuestiones políticas (Juan 18:36).

 Pero ¿y si...?

Pero ¿y si alguien ya practica la homosexualidad? ¿Puede cambiar esa persona?

Sí, puede cambiar. De hecho, la Biblia dice que algunas personas del primer siglo lo hicieron. En su carta a los Corintios el apóstol Pablo deja claro que los que practican la homosexualidad no heredarán el Reino de Dios, y luego añade: “Eso era lo que algunos de ustedes eran” (1 Corintios 6:11).

¿Significa eso que aquellos que dejaron de practicar la homosexualidad nunca más se sintieron atraídos por ese estilo de vida? No. La Palabra de Dios dice: “Vístanse de la nueva personalidad, que mediante conocimiento exacto va haciéndose nueva” (Colosenses 3:10). Así es, cambiar la personalidad es un proceso continuo.

Pero ¿y si alguien que quiere seguir las normas divinas sigue teniendo impulsos homosexuales?

Como con cualquier otro deseo, la persona puede decidir si va a alimentar esos impulsos o dejarse dominar por ellos. ¿Y cómo se controlan? La Biblia responde: “Sigan andando por espíritu y no llevarán a cabo ningún deseo carnal” (Gálatas 5:16).

Si te das cuenta, este versículo no dice que la persona ya no tendrá deseos inmorales. Más bien, dice que si nos acostumbramos a estudiar mucho la Biblia y oramos a menudo, tendremos fuerzas para resistir esos deseos y no llevarlos a cabo.

David, que mencionamos al principio, obtuvo esas fuerzas, especialmente después de haberles contado a sus padres lo que le pasaba. Él comenta: “Me quité un gran peso de encima, y probablemente hubiera disfrutado más de mi adolescencia si hubiese hablado con ellos antes”.

Y es que somos más felices cuando obedecemos las normas de Jehová. Podemos estar convencidos de que “son rectas” y “hacen regocijar el corazón”, y de que si las seguimos tendremos grandes recompensas (Salmo 19:8, 11).

Fuente: https://www.jw.org/es/ense%C3%B1anzas-b%C3%ADblicas/familias/j%C3%B3venes/preguntan/biblia-homosexualidad-jovenes/